Los hombres, ¿viven en hogares con más patrimonio que las mujeres?
Diederik Boertien, Centre d’Estudis Demogràfics
Proyecto seleccionado en la Convocatoria de Investigación Social 2019 LCF/PR/SR19/52540010
Las mujeres cobran sueldos más bajos que los hombres, incluso cuando desempeñan los mismos puestos de trabajo y cargos que ellos. Ahora bien, no sabemos hasta qué punto también existe una brecha de género con respecto a la riqueza. La riqueza –o el patrimonio– de un hogar se refiere al valor total de los activos de los miembros que lo integran menos el valor total de las deudas que han contraído. Se tiende a presuponer que las diferencias de género con respecto al acceso al patrimonio se producen principalmente en el seno de los hogares: los hombres tienen más control sobre el patrimonio del hogar que las mujeres. No obstante, también es posible que los hombres vivan en hogares con más patrimonio que las mujeres. El presente artículo muestra que en España esto no es así para el conjunto de la población, si bien entre los individuos de 65 años o más existe una brecha de género muy significativa con respecto a la riqueza del hogar: los hombres mayores viven en hogares con más patrimonio que las mujeres mayores.
Puntos clave
1
En muchos países, los hombres viven en hogares más ricos –o con más patrimonio– que las mujeres; en España, sin embargo, si tomamos en consideración las personas de 35 años o más, comprobamos que esto no es así.
2
Existe una brecha de género con respecto a la riqueza entre las personas de 65 años o más, de modo que los hombres poseen en torno a 16.000 euros más de riqueza «equivalente» mediana que las mujeres.
3
Dicha brecha de género con respecto a la riqueza se produce porque, después de los 65 años, las mujeres tienen más probabilidades de vivir solas que los hombres, lo que a su vez guarda relación con la diferencia de edad entre los hombres y mujeres que viven en pareja, así como con la menor esperanza de vida de los hombres.
4
En torno al 31% de las mujeres de más de 65 años cuentan con menos de 2.000 euros de patrimonio financiero disponible, en comparación con el 25% de los hombres mayores de 65 años.
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En España, el patrimonio constituye un recurso económico fundamental para la población de edad avanzada, que a menudo dispone de pocos ingresos. Las mujeres mayores tienen más probabilidades que los hombres mayores de vivir en hogares con un patrimonio muy escaso, por lo que corren un riesgo más elevado de sufrir situaciones de privación económica grave.
Los hombres, ¿viven en hogares con más patrimonio que las mujeres?
La brecha salarial de género constituye un reto que persiste en la sociedad: las mujeres cobran menos en el mercado laboral que los hombres. Ahora bien, los ingresos profesionales no son los únicos recursos económicos con que cuentan los individuos. Desde hace dos décadas, cada vez se presta más atención a la riqueza –o patrimonio– como un componente independiente fundamental de la situación económica de las personas. La riqueza se refiere al valor de las posesiones –como la vivienda, el dinero que se tiene en el banco, los ahorros, las acciones y los negocios– menos cualquier cantidad debida sobre estos activos –como hipotecas y préstamos–. Por consiguiente, si deseamos obtener una visión completa de las diferencias de género con respecto a los recursos económicos, también deberemos formularnos la siguiente pregunta: ¿existe una brecha de género con respecto a la riqueza?
Responder a esta cuestión no es fácil. Pueden producirse diferencias en el acceso a la riqueza porque los hombres viven en hogares con más patrimonio que las mujeres, o bien porque los hombres tienen más control sobre el patrimonio del hogar que las mujeres. El presente artículo se centra en el primer caso y responde a la pregunta más específica de si los hombres viven en hogares con más patrimonio que las mujeres. Ello significa que los resultados que indicamos únicamente captan una parte de las posibles diferencias de género con respecto a la riqueza, dado que un porcentaje significativo de tales diferencias solo se producen en el seno de los hogares y no entre un hogar y otro.
1. En España, las diferencias de género con respecto al patrimonio del hogar son relativamente pequeñas
Hasta la fecha no se ha prestado mucha atención a la cuestión de si los hombres viven en hogares con más patrimonio que las mujeres. En contextos tradicionales, la mayoría de las mujeres contraían matrimonio con un hombre cuando eran jóvenes y permanecían casadas toda la vida. Ello significaba que la mayoría de los hombres y de las mujeres vivían en el mismo hogar y que no era probable que los hombres vivieran en hogares con más patrimonio que las mujeres. Hoy en día, en cambio, la gente pasa largos periodos de su vida sin pareja a causa de distintos procesos demográficos, como un aumento de los divorcios y de las separaciones. Es, precisamente, entre las personas sin pareja donde las diferencias de género con respecto a la riqueza del hogar probablemente resultan más manifiestas. En consecuencia, ¿cabe afirmar que en la actualidad los hombres viven en hogares con más patrimonio que las mujeres?
El gráfico 1 muestra, para un conjunto de países, la brecha de género con respecto a la riqueza del hogar entre las personas de 35 años o más. La riqueza de un hogar es el valor neto de los activos combinados de todos los miembros que lo integran, por lo que constituye un indicador de la riqueza de un hogar como unidad. En efecto, en muchos países, los hombres viven en hogares con más patrimonio que las mujeres. La única excepción a este razonamiento es, curiosamente, España, donde parece que la brecha de género con respecto a la riqueza del hogar es casi nula. El hecho de que en España la situación sea más favorable que en otros países podría ser una buena noticia, pero no implica forzosamente que las mujeres y los hombres tengan un acceso equitativo al patrimonio, dado que no podemos comprobar el acceso de las mujeres a la riqueza de su hogar.
Las columnas de color magenta del gráfico 1 muestran las diferencias de género con respecto a la riqueza per cápita del hogar; es decir, la cantidad de patrimonio disponible para cada persona adulta que vive en él. Observamos que en Austria, Alemania, Finlandia y Eslovaquia las diferencias en el tamaño de los hogares pueden explicar una elevada proporción de las diferencias de género con respecto al patrimonio del hogar. Por lo tanto, la posición relativamente favorable de España obedece al hecho de que, en comparación con otros países, las mujeres tienen más probabilidades de vivir en el mismo tipo de hogares que los hombres. Es posible que los cambios demográficos, como un aumento de los individuos que no tienen pareja y de las separaciones, provoquen que en el futuro en España también exista una brecha de género con respecto al patrimonio del hogar.
2. La brecha de género con respecto al patrimonio entre las personas mayores es muy pronunciada
En España, por lo general, los hombres no viven en hogares con más patrimonio que las mujeres. Sin embargo, puede que ello no sea así para grupos específicos de la población, como la gente mayor. A menudo, al alcanzar la vejez, las personas han perdido a su pareja, lo que significa que mucha gente vive sola. Es posible que el hecho de que los hombres posean más patrimonio que las mujeres no se traduzca en una brecha de género con respecto al patrimonio del hogar durante las edades en que la mayoría de las personas tienen pareja. Ahora bien, cuando dejan de tenerla (por ejemplo, durante la vejez), es probable que las diferencias de género con respecto al patrimonio sean más perceptibles.
El gráfico 2 muestra la brecha de género con respecto al patrimonio entre los individuos de 65 años o más. Las columnas de color azul oscuro indican las diferencias relativas al patrimonio total del hogar. En esta comparativa, España se asemeja más a otros países: los hombres viven en hogares que poseen 36.000 euros más de patrimonio que aquellos en los que viven las mujeres. La razón principal es que, durante la vejez, los hombres tienen más probabilidades de seguir viviendo con su pareja que las mujeres. Esta circunstancia se pone de manifiesto cuando consideramos el patrimonio per cápita, que en el gráfico 2 se expresa mediante las columnas de color azul claro.
3. Por qué las diferencias de género con respecto al patrimonio son importantes
En resumen, en España existe una brecha de género con respecto al patrimonio entre las personas de edad avanzada porque las mujeres mayores tienen más probabilidades de vivir solas que los hombres. Dicha brecha desaparece cuando tomamos en consideración el patrimonio per cápita. A la hora de comparar la situación económica de diversos hogares, podría parecer razonable dividir el patrimonio de un hogar por el número de miembros que lo componen. Ahora bien, en el caso del patrimonio, no existe un consenso científico sobre si este es el procedimiento adecuado ni cómo debería llevarse a cabo. Existen dos razones, como mínimo, que explican por qué la pequeña brecha de género con respecto al patrimonio per cápita podría presentar un panorama excesivamente optimista.
En primer lugar, una de las funciones del patrimonio consiste en ofrecer protección en caso de dificultades económicas, como una súbita reducción de los ingresos o gastos imprevistos. El hecho de compartir el patrimonio con otros miembros del hogar amplía los recursos que pueden emplearse como red de seguridad. Los estudios de investigación sobre patrimonio suelen emplear una fórmula específica para tener en cuenta el número de miembros de un hogar que comparten los ingresos, pero también la reducción en los gastos que conlleva compartir la vivienda (por ejemplo, el pago del alquiler). Las columnas de color castaño del gráfico 2 muestran las diferencias de género con respecto a esta riqueza «equivalente». Observamos que las mujeres mayores, en comparación con los hombres mayores, poseen casi 16.000 euros menos de riqueza equivalente, lo que confirma que se hallan en desventaja económica con relación a los hombres.
Podemos apreciarlo con mayor detalle en el gráfico 3, que muestra el porcentaje de hombres y de mujeres que viven en hogares con un nivel total de patrimonio del hogar determinado, indicado en las dos primeras columnas del gráfico. Las otras dos columnas muestran los resultados obtenidos usando la citada riqueza equivalente, que tiene en cuenta el número de miembros que conforman un hogar. En comparación con los hombres, las mujeres mayores tienen más probabilidades de vivir en hogares muy vulnerables con respecto al patrimonio. Así, el 9,6% de las mujeres mayores de 65 años, por ejemplo, viven en hogares con menos de 10.000 euros de riqueza disponible, frente al 6,8% de los hombres mayores de 65 años.
Una segunda razón por la que la brecha de género con respecto al patrimonio per cápita puede presentar un panorama excesivamente optimista es que, en tiempos difíciles, no todas las formas de patrimonio están disponibles del mismo modo. La vivienda representa una parte muy sustancial del patrimonio del hogar. No obstante, si se desea utilizar este patrimonio para cubrir gastos, antes es preciso venderla, o bien debe contratarse una hipoteca conocida como hipoteca inversa. Ello permite acceder a una parte del valor de dicha vivienda, pero el proceso es lento y la mayoría de las veces se opta por otra solución, en especial en el caso de las personas mayores, que valoran considerablemente las redes sociales que han ido creando en torno a su lugar de residencia. Otras formas de patrimonio –como el dinero depositado en el banco o invertido en acciones– suelen ser de más fácil acceso.
El gráfico 4 muestra cuántos individuos viven en hogares con un patrimonio financiero –es decir, cualquier patrimonio que no adopte la forma de viviendas, automóviles, bienes duraderos u otros activos reales– muy limitado. En el 2017, el 25% de los hombres mayores de 65 años tenían menos de 2.000 euros de patrimonio financiero, en comparación con el 31% de las mujeres mayores de 65 años.
4. ¿Debería preocuparnos esta situación?
En España, en comparación con otros países, las diferencias de género con respecto al patrimonio son relativamente pequeñas. Ello es una buena noticia, pero también hay algunas razones para no ser excesivamente optimistas. En primer lugar, puede que en el seno del hogar las mujeres tengan menos acceso al patrimonio que los hombres, pero no hemos podido comprobar que efectivamente sea así. En segundo lugar, existe una brecha de género con respecto al patrimonio entre los individuos de 65 años o más. Dado que en la vejez las mujeres tienen más probabilidades de haber perdido a su pareja, corren un riesgo más elevado de vivir en hogares con unos niveles de patrimonio ínfimos y, en concreto, con unos niveles de patrimonio financiero muy bajos. Ello puede acarrear consecuencias graves para las mujeres mayores, puesto que, al alcanzar la vejez, el patrimonio seguramente constituye el factor más importante para el bienestar financiero. Dado que al jubilarse los ingresos profesionales disminuyen de forma considerable, la gente mayor empieza a recurrir al patrimonio que ha ido acumulando a lo largo de su vida. También es posible que las diferencias de género resulten más evidentes, ya que las cohortes que tenían más probabilidades de separarse de su pareja y que pasan largos periodos de la vida adulta solas empiezan a jubilarse. Al respecto, facilitar que las mujeres acumulen patrimonio (por ejemplo, reduciendo la brecha salarial entre hombres y mujeres) es una estrategia fundamental para impedir que en el futuro aumenten las brechas de género con respecto al patrimonio.
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