Identificación y conocimiento de situaciones de violencia contra las mujeres
Análisis del perfil de testigos potenciales
Rebeca Echavarri, Ariadna García-Prado y Sara Martínez de Morentin, Universidad Pública de Navarra; Fernanda Gutiérrez-Navratil, Universidad de Oviedo
Proyecto seleccionado en la Social Research Call, 2021
El rol de quien es testigo de violencia contra las mujeres es fundamental para luchar contra este problema de salud pública. Su implicación en la denuncia o acompañamiento de la víctima puede permitir que esta consiga el apoyo institucional necesario para salir de la situación en la que se encuentra. Este estudio se basa en una muestra representativa de la población de la Comunidad Foral de Navarra integrada por 969 participantes de 18 a 48 años. Este trabajo caracteriza a las personas que participan en nuestro estudio según su capacidad para reconocer o identificar distintas situaciones de VCM (violencia contra las mujeres) en la pareja. Reconocer la violencia es el primer paso para frenarla en sus inicios, ya sea en el papel de víctima o en el de testigo. En este sentido, este proyecto es una herramienta clave en el diseño de políticas públicas: comprender los rasgos de las personas permite desarrollar políticas específicas orientadas tanto a capacitar a las personas para el reconocimiento de la violencia como a favorecer que quien sea testigo de una situación de VCM dé a conocer dicha situación a través de las instituciones correspondientes.
Puntos clave
1
El 30 % de las personas encuestadas declaran conocer o haber presenciado una situación de violencia contra las mujeres en su entorno.
2
La posibilidad de presenciar una situación de violencia varía en función de las características sociales y sociodemográficas, como, en especial, el género, la nacionalidad y el nivel de ingresos.
3
El 36 % de las mujeres conocen a alguna mujer que sufre violencia física, frente al 24 % de los hombres. El 43 % de las personas de nacionalidad extranjera conocen a alguna mujer de su entorno que la sufre, frente al 29 % de las personas de nacionalidad española. El 39 % de las personas con ingresos inferiores a los 500 euros al mes conocen a alguna mujer de su entorno que sufre violencia física; cuando los ingresos rebasan los 2.000 euros al mes, esta cifra se reduce al 22%.
4
La capacidad de la población de reconocer situaciones de violencia física y violencia psicológica es generalizada. Sin embargo, la de reconocer situaciones de violencia financiera o de violencia de control varía, y se concentra en determinados grupos socioeconómicos.
5
El 60 % de las personas son capaces de identificar todos los tipos de violencia contra las mujeres.
6
Es importante promover la denuncia temprana de la violencia psicológica para evitar que se convierta en violencia física. Pese a que el reconocimiento de la violencia psicológica es alto (97%), las denuncias de este tipo de violencia son bajas (14 % sobre el total de denuncias) en comparación con las denuncias por violencia física y por violencia psicológica (53%).
La violencia contra las mujeres (VCM) es ampliamente reconocida como un problema de salud pública, y tiene un enorme impacto social y económico a nivel mundial: una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida (OMS, 2017). En España, el 57,3% de las mujeres declaran haber sufrido algún tipo de VCM, ya sea física, sexual, psicológica o financiera. La VCM se vio seriamente agravada por la covid-19 y el posterior confinamiento (Naciones Unidas, 2020). En España, las llamadas a las líneas de ayuda contra la VCM aumentaron un 60% solo en el mes de abril de 2020, mientras que las consultas en línea aumentaron un 586% (La Moncloa, 2020). Las consecuencias de la VCM son conocidas: además del daño físico y los problemas de salud, la VCM causa daño psicológico y emocional a la víctima, lo que afecta su empleabilidad en el mercado de trabajo y su bienestar (González y Rodríguez-Planas, 2020). La VCM también repercute en las familias de las víctimas, especialmente en la salud y el desarrollo de sus descendientes (OMS, 2002).
Entre los factores que contribuyen a la persistencia de la VCM se encuentra la baja tasa de denuncias. Según las encuestas españolas de VCM (2019), el 65% de las víctimas no reportan su situación. La denuncia por parte de testigos es aún menor, ya que la VCM es denunciada principalmente por las víctimas. La denuncia es crucial porque da acceso a la víctima a una amplia gama de servicios sociales y protecciones legales.
Este proyecto se ha orientado a caracterizar a las personas en su papel (potencial) como testigos de VCM, en lugar de estudiar su papel (potencial) como víctimas. La motivación de este estudio se encuentra en el amplio margen de mejora en la implicación de las personas del entorno de la víctima. Alrededor del 55% de las víctimas de VCM revelan su situación a una amiga o amigo (Encuesta española sobre VCM, 2015). El entorno social de la víctima desempeña un papel crucial, no solo porque puede denunciar, sino también porque puede animar y ayudar a la víctima a hacerlo. Dado que quien es testigo de violencia no ha sufrido directamente el impacto emocional y físico de la agresión, puede disponer de una mayor capacidad para evaluar alternativas existentes desde la distancia. Además, el aumento de las denuncias de testigos puede transformarse en un elemento disuasorio, ya que los agresores potenciales pueden desanimarse si saben que es probable que alguna persona de su entorno los denuncie (Rogers et al., 2019). No obstante, muchas de las personas del entorno de la víctima o del agresor no reconocen que la interacción entre víctima y agresor es una situación de VCM y, además, aun cuando la reconocen, las implicaciones (p. ej., miedo a una respuesta por parte del agresor contra la persona testigo o la víctima) pueden desanimar a los y las testigos y hacer que no se inicie el proceso de denuncia.
Con el objetivo de analizar el perfil de las personas que son potenciales testigos de una situación de VCM en la pareja, en este estudio se ha diseñado una encuesta que se ha realizado a una muestra de personas representativa de la población navarra de edades comprendidas entre los 18 y los 48 años que ha sido extraída del censo poblacional. En esta encuesta han participado 969 personas. Dicha encuesta es complementaria a las encuestas españolas de VCM (2015, 2019) y a la Encuesta de percepción social de la VCM (2012), al añadir a las preguntas sociodemográficas y de identificación de la violencia otras preguntas orientadas a medir las preferencias generales de las personas y centradas en el rol de la persona que puede ser testigo de VCM. Estas variables adicionales se centran en obtener información sobre la posible colaboración con una asociación feminista, el grado de aceptación de cuestiones como el divorcio, la orientación política o la asistencia regular a servicios religiosos, entre otras. Además, se incluyen preguntas que evalúan la capacidad de la persona para identificar distintos tipos de VCM y el conocimiento de situaciones de VCM en su entorno. Esta información es especialmente relevante para el diseño de políticas públicas y campañas de información y concienciación.
1. ¿Cómo son quienes conocen situaciones de VCM en su entorno?
De todas las personas encuestadas, aproximadamente el 30 % declaran conocer a alguna mujer de su entorno que sufre o ha sufrido VCM física. El gráfico 1 muestra el porcentaje de personas que conocen una situación de violencia y lo relaciona con sus características sociodemográficas y otras características sociales.
La posibilidad de conocer a alguna mujer que sufra o haya sufrido VCM física varía significativamente en función de las características sociodemográficas y sociales de la persona. Entre las características sociodemográficas destacan el género, la nacionalidad y el nivel de ingresos. Por ejemplo, un 36 % de las mujeres de la encuesta declara conocer a alguna mujer en su entorno que sufre o ha sufrido VCM física. Un 24 % de los hombres declara conocer a alguna mujer en su entorno que sufre o ha sufrido VCM física. Entre las personas de nacionalidad extranjera, casi la mitad (43 %) conocen a una mujer en su entorno que sufre o ha sufrido VCM física, mientras que esta proporción desciende a un 29 % en el caso de las personas de nacionalidad española. Respecto a los ingresos, son las personas con un menor poder adquisitivo quienes más declaran conocer a alguna mujer que sufre o ha sufrido VCM física (un 39 % de las personas con ingresos inferiores a 500 euros frente a un 22 % de las personas con ingresos superiores a 2.000 euros). Por otra parte, las personas más jóvenes (entre 18 y 27 años), las solteras, quienes colaboran con asociaciones feministas, asisten regularmente a la iglesia o tienen una orientación política de izquierdas declaran en mayor proporción reconocer situaciones de VCM física en su entorno. Es interesante señalar que, entre quienes tienen dificultades para identificar la violencia, tan solo el 18 % declara conocer a alguna mujer en su entorno que sufre o ha sufrido VCM física.
2. Identificación de situaciones de VCM
Una herramienta fundamental de protección ante la VCM es ser capaz de reconocerla. Además, para denunciar la VCM también es fundamental poder identificar la situación de VCM como paso previo. Este estudio permite caracterizar a las personas de acuerdo con su capacidad para identificar y reconocer las diferentes dimensiones de la VCM: financiera, de control, psicológica, física y sexual. Los siguientes gráficos muestran el porcentaje de personas que reconocen distintas situaciones de VCM y lo relaciona con las características sociodemográficas y otras características sociales de la persona. Para medir la capacidad para identificar situaciones de VCM se expone a las personas de la muestra a una serie de situaciones y se les pide que indiquen si dichas situaciones podrían constituir un acto de VCM. El 60% de las personas encuestadas identifica todas las situaciones de VCM que se exponen.
El gráfico 2 muestra que la VCM financiera es más difícil de identificar entre la población (el 77% de las personas la identifican). Las situaciones que se presentaron como VCM financiera fueron las siguientes:
La pareja de la mujer le impide tomar decisiones relacionadas con la economía familiar o realizar las compras de forma independiente.
La pareja de la mujer usa dinero, la tarjeta de crédito o pide préstamos en su nombre sin su consentimiento.
Las mujeres, las personas de nacionalidad española, quienes han alcanzado un nivel de educación superior y quienes tienen una orientación política de izquierdas son quienes mejor reconocen estas situaciones como VCM.
Por otra parte, el 87% de las personas encuestadas identifican que las siguientes situaciones podrían representar un caso de VCM de control:
La pareja de la mujer insiste en saber dónde está en cada momento.
La pareja de la mujer se enfada si esta habla con otra persona.
El gráfico 3 muestra que nuevamente son las mujeres, las personas con educación terciaria, de nacionalidad española y con una orientación política de izquierdas quienes reconocen mejor estas situaciones como VCM. La diferencia, para este tipo de VCM de control, entre las personas de nacionalidad española y las de nacionalidad extranjera es relevante: mientras que el 88% de las personas de nacionalidad española reconoce esta forma de VCM, esta proporción desciende al 72% en el caso de la población de nacionalidad extranjera.
La capacidad de la población para reconocer otros tipos de VCM como la física, la sexual y la psicológica es mayor. En el caso de la VCM sexual, el 96 % de las personas encuestadas identifican que las siguientes situaciones constituyen actos de VCM:
La pareja de la mujer la obliga a mantener relaciones sexuales cuando ella no lo desea.
La pareja de la mujer le realiza algún tocamiento de tipo sexual cuando ella no lo desea.
El gráfico 4 muestra que la capacidad para identificar la VCM sexual es mayor entre las personas de nacionalidad española, con un nivel educativo alto y una orientación política de izquierdas.
Respecto a la VCM psicológica, la mayor parte de las personas reconocen este tipo de violencia. El 97% de las personas del estudio reconocen que alguna de las siguientes situaciones podría constituir un acto de violencia psicológica:
La pareja de la mujer la insulta o la hace sentir mal con frecuencia.
La pareja de la mujer la menosprecia o humilla delante de otras personas.
El gráfico 5 refleja que la mayor diferencia en la identificación de la VCM psicológica se da entre las personas de nacionalidad española y las de nacionalidad extranjera.
Probablemente la violencia física es la más visible y reconocida por todo tipo de personas. Por eso prácticamente no se encuentran diferencias según las distintas características consideradas; solo la nacionalidad constituye una característica relevante (gráfico 6). Concretamente, en la encuesta el 98 % de las personas reconocen que las siguientes situaciones podrían ser actos de VCM:
La pareja de la mujer le tira objetos que pueden hacerle daño.
La pareja de la mujer la empuja o la agarra con fuerza con frecuencia.
En términos generales, se observa que la capacidad de reconocer situaciones de violencia financiera, de control y, en menor medida, sexual varía según las características de la persona. Las violencias física y psicológica constituyen los tipos de VCM más visibles y reconocidos en la sociedad. Estos resultados concuerdan con los datos publicados en 2023 por el Instituto de Igualdad de Género de la región de Navarra, en los que se muestra que el tipo más común de VCM denunciada a la policía es la combinación de violencia física y psicológica (53%). Es importante mencionar que las denuncias basadas únicamente en violencia psicológica solo representan el 17% del total de denuncias en Navarra, a pesar de que el grado de identificación de la violencia psicológica es muy alto (97 %). Esto indica que las personas son más propensas a denunciar este tipo de violencia cuando ya ha escalado a violencia física. Sería necesario promover la denuncia temprana, cuando ya se produce la violencia psicológica y aún no se ha llegado a la violencia física. Identificar la violencia es un paso necesario previo a la denuncia, pero no suficiente: habrá que explorar qué otros factores pueden promover más denuncias por parte de las personas que son conocedoras de situaciones de VCM.
3. Conclusiones
Conocer las características de las personas que son capaces de reconocer o identificar situaciones de VCM es relevante para el diseño de políticas públicas y campañas de información y concienciación de modo que se adapten a los distintos segmentos de la población. Por ejemplo, las personas extranjeras o con un bajo nivel educativo identifican peor todo tipo de situaciones de VCM, en especial de violencia financiera y de control. Centrarse en esta población más vulnerable parece fundamental desde el punto de vista de la política. La estrategia para llegar a esta población probablemente debe ser diferente al enfoque que hay que seguir con otros grupos poblacionales. Del mismo modo, los hombres en general identifican peor la VCM que las mujeres, por lo que también se debe adoptar un enfoque adecuado a esta situación. Finalmente, es importante destacar que, aunque la eficacia de las políticas que se adaptan a las características individuales está bien documentada en la literatura (Doss et al., 2019), según la evidencia disponible, no se ha aplicado al estudio de potenciales testigos de situaciones de VCM.
4. Características del estudio
Este proyecto se basa en los datos obtenidos en una encuesta realizada a una muestra representativa de la población de la Comunidad Foral de Navarra en el año 2023. El estudio se realiza en el marco del proyecto de investigación seleccionado en la Convocatoria de Investigación Social 2021 «SR21-00338 VAW-TWD: Violence Against Women: The Witness Dilemma», realizado por Rebeca Echavarri, Ariadna García-Prado y Sara Martínez de Morentin, de la Universidad Pública de Navarra, y Fernanda Gutiérrez-Navratil, de la Universidad de Oviedo. Esta investigación ha contado con el apoyo oficial del Instituto Navarro para la Igualdad (INAI), del Instituto de Estadística de Navarra (Nastat) y del Gobierno de Navarra. Además, ha sido reconocida como parte de la estrategia de igualdad de género en la región y fue incluido en el Plan de Operaciones del Gobierno de Navarra en los años 2022 y 2023.
5. Referencias
DOSS, C. [et al.] (2019): «More than Just a Nudge: Supporting Kindergarten Parents with Differentiated and Personalized Text-Messages», Journal of Human Resources, 54(3), 567-603.
GONZÁLEZ, L.; N. RODRÍGUEZ-PLANAS (2020): «Gender norms and intimate partner violence», Journal of Economic Behavior & Organization, 178, 223-248.
¿Qué pesa más que el sueldo? Flexibilidad, desplazamientos cortos y un buen
clima laboral…, aunque la mayor diferencia surge cuando entra en juego la
seguridad frente al acoso.
El estudio confirma que la atención primaria podría ser un ámbito clave
para la detección de la violencia de género. Sin embargo, muchas víctimas
no acuden a los servicios sanitarios tras sufrir un episodio de violencia,
lo que dificulta la identificación de numerosos casos.
Según este estudio, 7 de cada 10 adolescentes fueron objeto de comentarios
e insultos sexuales. Las tasas de agresión sexual de los chicos duplicaron
las de las chicas, tanto de manera presencial como online.
Este estudio aporta datos empíricos sobre políticas de inclusión social en
España que muestran impactos significativos en empleo, apoyo social,
educación, competencias digitales y vivienda. Los resultados refuerzan la
importancia de diseñar políticas públicas basadas en la evidencia.
El «cheque bebé» buscaba incentivar la natalidad, pero su efecto fue
limitado. Aunque ayudó a algunas familias a decidirse, la dificultad para
conciliar trabajo y maternidad sigue siendo el principal obstáculo para
tener más hijos.
Las políticas de conciliación que refuerzan la estabilidad en el empleo
pueden contribuir a aumentar la fecundidad al mejorar la compatibilidad
entre trabajo y maternidad, aunque también plantean retos para la
contratación femenina.