Bruno P. Carvalho, Pedro Freitas, Susana Peralta, Francisco M. Pereira, Juan Carlos Rodríguez y Mercedes Esteban Villar, Investigación del Observatorio Social en colaboración con la Fundación Europea Sociedad y Educación y la Nova School of Business and Economics;
Las clases privadas, a menudo denominadas «educación en la sombra», se han convertido en una herramienta clave para personalizar el aprendizaje y atender las necesidades individuales de los estudiantes, especialmente en contextos en que la enseñanza tradicional no logra cubrir todas las carencias. En países como Portugal y España, esta práctica es común entre familias que buscan ayudar a sus hijos a superar dificultades de aprendizaje o prepararlos para exámenes importantes. Por ello, comprender y medir este mercado resulta esencial para abordar las desigualdades educativas. En 2024, se realizaron encuestas nacionales representativas en ambos países: 2.400 hogares en Portugal y 2.500 en España. Estas encuestas permitieron analizar el mercado de las clases privadas desde una perspectiva sociodemográfica. Los resultados muestran que los estudiantes con bajo rendimiento académico, problemas de conducta o necesidades educativas especiales son significativamente más propensos a recibir clases particulares. Esto indica que las familias utilizan las clases privadas como apoyo ante retos educativos específicos.
Puntos clave
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1Las clases privadas son más comunes en España (25%) que en Portugal (20,1%), y su uso aumenta significativamente en la educación secundaria superior, donde aproximadamente uno de cada tres estudiantes recibe apoyo externo. Este patrón refleja la importancia que las familias otorgan a esta etapa educativa, que precede a la entrada en la universidad, y sugiere una creciente dependencia de las clases particulares como herramienta para asegurar el éxito académico en momentos decisivos.
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2En Portugal, la clase particular más solicitada es matemáticas (68,4%), seguida por la lengua materna (portugués, 45,8%). En España, el liderazgo lo tiene el inglés (52,7%), con matemáticas en segundo lugar (40,2%). Esta diferencia puede estar relacionada con las prioridades educativas nacionales y con la presión para acceder a carreras STEM, donde las matemáticas juegan un papel central.
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3Un historial de bajo rendimiento (como haber suspendido una asignatura o repetido curso) se correlaciona con tasas más altas de clases particulares (por ejemplo, 33,5% frente a 19,9% entre quienes nunca han suspendido en Portugal; 29,6% frente a 24,8% en España).
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4El gasto mensual medio por estudiante es de 126,40 euros en Portugal y 97 euros en España, con una diferencia de casi 30 euros. En Portugal, el gasto está más distribuido entre asignaturas, mientras que en España matemáticas concentra el mayor gasto. Además, existe una economía informal significativa, especialmente en Portugal, donde solo el 58% de los servicios se facturan, lo que representa un mercado informal de 127 de euros millones anuales.
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5Las familias con mayor capacidad económica gastan un 18% más en España y un 28% más en Portugal en clases privadas que aquellas con ingresos limitados. Aun así, muchas familias con dificultades económicas optan por invertir en clases privadas, lo que puede implicar sacrificios en otras áreas del consumo familiar. Esto evidencia que las clases privadas pueden ampliar las desigualdades educativas, ya que el acceso a este recurso depende en gran medida del nivel de ingresos.

