Vincular la formación académica con la experiencia en el mercado puede impulsar el emprendimiento
Mircea Epure, Universitat Pompeu Fabra, BSE y UPF-BSM
Proyecto seleccionado en la Social Research Call, 2021
Tanto académicos como responsables políticos han destacado el impacto positivo del capital humano en la actividad empresarial. También se ha hecho mucho hincapié en el rol beneficioso que tienen en el emprendimiento unos mercados liberalizados desde el punto de vista económico. Sin embargo, pocos han relacionado los diferentes tipos de capital humano con las características institucionales. Este artículo analiza los efectos conjuntos del contexto institucional y los diferentes tipos de capital humano en las aspiraciones de crecimiento empresarial en términos de aumento del empleo. El estudio usa datos representativos, tanto a nivel individual (del Global Entrepreneurship Monitor) como institucional (de la Heritage Foundation), que comprenden a 141.003 empresarios de 93 países durante el periodo 2005-2020.
Puntos clave
1
Tanto el capital humano general (educación superior) como el capital humano específico (experiencia en empresas emergentes o como ángel financiero) están positivamente relacionados con unas mayores aspiraciones de crecimiento empresarial.
2
Los mercados liberalizados se relacionan fuertemente con un espíritu emprendedor ambicioso gracias a la reducción de los costes operativos y la garantía de un entorno empresarial adaptativo.
3
La relación positiva entre la liberalización económica y las aspiraciones de crecimiento empresarial es más débil en aquellos individuos que poseen un capital humano general, y más fuerte en aquellos que poseen un capital humano específico (experiencia en el mercado).
4
Durante la crisis financiera global y la pandemia de la covid-19, el efecto diferencial de la liberalización económica sobre las aspiraciones de crecimiento empresarial solo se observó en los empresarios con un capital humano basado en el mercado.
5
Todos los resultados se han confirmado mediante control en términos de demografía (edad, género e ingresos), red del empresario (conocer a otros empresarios), condiciones macroeconómicas (producto interior bruto por cápita, crecimiento del producto interior bruto y desempleo) y características del sector y del país.
¿En los mercados más liberalizados aumentan las aspiraciones de los empresarios con educación superior o con experiencia en empresas emergentes o como ángeles financieros?
Tanto académicos como responsables políticos sostienen que un emprendimiento ambicioso es un factor que impulsa el crecimiento regional. ¿Pero qué determina que el emprendimiento sea o no ambicioso? Una corriente de la literatura postula que unas instituciones liberalizadas desde el punto de vista económico son un catalizador de la actividad empresarial. Otros estudiosos sostienen que el capital humano es el principal factor que determina las aspiraciones del emprendimiento. Sin embargo, aún se ha de consolidar la evidencia sobre los efectos conjuntos de las instituciones y el capital humano.
Un estudio reciente (Epure et al., 2024) analiza cómo interactúa la liberalización económica con dos tipos fundamentales de capital humano –la formación y la experiencia– para conformar un emprendimiento ambicioso. Ambos tipos de capital humano pueden favorecer una ventaja competitiva en las actividades productivas, pero los mecanismos a través de los que un individuo llega a poseerlos son esencialmente diferentes. El capital humano derivado de la educación superior es, básicamente, conocimiento general y, si bien puede implicar cierto grado de especificidad –por ejemplo, si está relacionado con puestos de trabajo en sectores dinámicos–, se basa en una reserva de conocimientos que se podrían transmitir y que no son específicos de un momento y de un lugar. En cambio, el capital humano basado en el mercado, derivado de haber poseído o dirigido una empresa emergente, o de la experiencia como ángel financiero (haber financiado una nueva empresa fundada por terceros) contiene un conocimiento difícil de transmitir que es específico de un momento y de un lugar, y que necesariamente adquiere el individuo en el mercado.
El siguiente gráfico muestra los índices de crecimiento que prevén los empresarios con un nivel alto de formación (educación superior), los que tienen experiencia (en empresas emergentes durante el año anterior) y los que han sido ángeles financieros en los tres años anteriores en un grupo de países europeos susceptibles de compararse con España. A lo largo de un periodo de cinco años, los empresarios con un nivel alto de formación en España preveían que su negocio creciera un 63% en términos de empleo. Este porcentaje era superior al de Grecia (57%), pero sustancialmente inferior a los de Portugal o Alemania, donde las expectativas eran duplicar el tamaño de la empresa emergente. Mientras que en España no se observaron diferencias sustanciales en cuanto a las expectativas entre los empresarios con un nivel alto de formación y los que tenían experiencia, en países como Alemania y el Reino Unido los empresarios con experiencia en el mercado mostraron unas aspiraciones de crecimiento especialmente altas.
Las diferencias entre países pueden ser un reflejo de los modelos institucionales. Una interpretación basada en los mercados laborales puede atribuir las diferencias en cuanto al inicio y los resultados de la actividad empresarial a que los individuos con un nivel alto de formación tienen mejores opciones como empleados que como emprendedores. Más recientemente, el hecho de optar por la actividad empresarial y los resultados de esa elección se han relacionado con la liberalización económica. Estos contextos empresariales se caracterizan por niveles de regulación más bajos. No obstante, existe regulación para garantizar unos marcos jurídicos y de gobierno eficaces, inversión en infraestructuras, y bienes públicos esenciales para que los individuos y las empresas puedan hacer frente a las carencias del mercado y para que sus actividades comerciales prosperen. En general, en los mercados liberalizados se reducen los costes operativos y se favorece el libre intercambio al facilitar un entorno empresarial adaptativo donde los participantes activos no encuentran barreras de entrada tan importantes.
La principal hipótesis del artículo es que, si bien todos los tipos de capital humano se relacionan positivamente con un aumento de las aspiraciones de crecimiento empresarial, en los mercados más liberalizados (en comparación con otros más regulados) se observa un aumento de las aspiraciones de los empresarios con un capital humano derivado específicamente de la experiencia en una empresa emergente o como ángel financiero. Esto se debe a que desarrollar ese capital basado en el mercado implica asumir el coste de oportunidad de gestionar la incertidumbre por la que se suelen caracterizar los mercados más liberalizados. En cambio, el capital humano general adquirido a través de la educación superior podría suponer mayores ventajas laborales frente a las aspiraciones de crecimiento empresarial en mercados dinámicos. El razonamiento es que la información general que se transmite a través de la formación es útil para moverse en mercados más predecibles, y confiere una ventaja más importante para interpretar la normativa que para gestionar la incertidumbre.
1. Los datos de 93 países muestran que todos los tipos de capital humano y los mercados liberalizados están relacionados positivamente con las aspiraciones de crecimiento empresarial
El estudio analiza 141.003 empresarios de 93 países entre los años 2005 y 2020. Utiliza datos representativos individuales del Global Entrepreneurship Monitor y datos institucionales de la Heritage Foundation. Todos los tipos de capital humano y los mercados liberalizados se relacionan positivamente con las aspiraciones de crecimiento empresarial. Además, aspectos demográficos como el sexo y la renta familiar (una escala de rentas de tres niveles) también tienen una asociación positiva con las aspiraciones de crecimiento, mientras que la edad (incluida como el logaritmo natural) se relaciona negativamente con ellas. Las redes de contacto son relevantes, y así lo demuestra el efecto positivo de si la persona encuestada conoce a alguien que haya creado una empresa en los dos años anteriores. Por último, en el estudio se han utilizado variables de indicador sobre si los empresarios tienen un elevado miedo al fracaso, sobre si cuentan con las competencias necesarias para crear una empresa y sobre la existencia de oportunidades de negocio, que muestran relaciones significativas con las aspiraciones de crecimiento empresarial. Estos resultados se mantienen después de controlar el nivel de empleo actual, las condiciones macroeconómicas y los efectos específicos de sector y año.
2. El efecto positivo de la liberalización económica en las aspiraciones de crecimiento es menos significativo en los empresarios con un capital humano basado en la formación y más significativo en aquellos que tienen un capital humano basado en el mercado
Para entender mejor la mecánica que hay tras estos resultados, hay que tomar como referencia el contexto institucional. Como explica el premio Nobel Oliver Williamson, las instituciones pueden cambiar, pero lo hacen muy lentamente; esto implica que los empresarios tienen que adaptar su capital humano al tipo de contexto empresarial. Para probar esta conjetura, se operacionalizó el nivel de liberalización económica utilizando el Índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation. Concretamente, se calculó una medida compuesta utilizando factores cuantitativos y cualitativos de libertad económica igualmente ponderados basados en los derechos de propiedad, la integridad del gobierno, el gasto del gobierno, la carga impositiva y las libertades de empresa, laboral, monetaria, comercial, de inversión y financiera. El índice resultante tiene valores de 0 a 100.
Los resultados muestran que la relación positiva entre la liberalización económica y las aspiraciones de crecimiento empresarial es menos significativa en los individuos con un capital humano general y basado en la formación, y más significativa en los individuos que tienen un capital humano específico y basado en el mercado (a través de la experiencia en empresas emergentes o como ángeles financieros). Las estimaciones muestran que un aumento de la liberalización económica de unos 9 puntos (una desviación estándar) en un intervalo que va de 0 a 100 se relaciona con un aumento del 16,7% de las aspiraciones de crecimiento empresarial respecto a la media de la muestra. Esto representa el efecto en los individuos sin ningún tipo de capital humano. En los empresarios con educación superior, este efecto es 4,5 puntos porcentuales menor. En cambio, en los empresarios con experiencia en empresas emergentes y como ángeles financieros, el efecto es entre 2,4 y 2,6 puntos porcentuales mayor.
Estos gráficos también se pueden interpretar en términos de potencial de reforma institucional. Por ejemplo, un movimiento desde el percentil 25 de liberalización económica (unos 57 puntos, países como Grecia) hasta el percentil 75 (unos 69 puntos, como Bélgica o España) se relaciona con un aumento de las aspiraciones de crecimiento del 21,8%, que es 5,8 puntos porcentuales inferior en individuos con educación superior, pero hasta 3,4 puntos porcentuales superior en empresarios con experiencia en empresas emergentes o como ángeles financieros. Un movimiento desde el percentil 25 hasta aproximadamente el percentil 90 (unos 77 puntos, como el Reino Unido) se asocia con un aumento de las aspiraciones de crecimiento del 36,4%, un efecto que es 9,8 puntos porcentuales inferior en los empresarios con un capital humano basado en la formación, pero hasta 5,6 puntos porcentuales superior en los que cuentan con un capital humano basado en el mercado.
Por último, el estudio muestra que estos resultados son diferentes cuando la situación económica es buena y cuando es mala. Durante una crisis, la experiencia en el mercado cuenta aún más en un contexto de economía liberalizada, mientras que la educación superior se considera igual de valiosa en todos los tipos de contextos institucionales. Concretamente, tanto la experiencia en empresas emergentes como la experiencia como ángel financiero se consideraron especialmente valiosas en los mercados liberalizados durante la crisis financiera global, mientras que la experiencia en empresas emergentes contó particularmente durante la crisis de la covid-19. El estudio sostiene que, si bien la experiencia en empresas emergentes siempre es relevante, durante la crisis financiera global, la experiencia como ángel financiero para atraer recursos resultó clave (ya que la financiación bancaria era escasa). Sin embargo, durante la pandemia de la covid-19, que era un fenómeno sin conexión con los fundamentos económicos, los empresarios podían acceder a paquetes de ayudas para obtener recursos, en vez de utilizar la inversión en el mercado, y, por lo tanto, confiaron mayoritariamente en la experiencia en empresas emergentes.
3. Los responsables políticos deberían buscar complementariedades entre la formación académica y la experiencia en el mercado
Los gobiernos destinan generosos presupuestos a políticas empresariales y educativas (por ejemplo, el reciente «Plan de acción sobre emprendimiento 2020» de la Comisión Europea). Esto es congruente con trabajos de investigación de referencia que destacan que la formación puede ser el factor más importante para el crecimiento regional y el bienestar social. Sin embargo, las nuevas políticas deberían aspirar a generar complementariedades entre la formación académica y la experiencia en el mercado. Investigaciones recientes han establecido que la formación «científica» de los nuevos empresarios puede conducir a unos mejores resultados en el ámbito empresarial. Estos enfoques pueden buscar sinergias entre la formación general y la formación específica en emprendimiento, como por ejemplo proponer ideas de negocio a participantes en el mercado de capitales. Esto es especialmente pertinente cuando los inversores están constreñidos y sabiendo que confían en las señales tempranas de perspectivas de futuras empresas emergentes. En general, si el capital humano basado en la formación constituye un precursor de crecimiento, este estudio hace hincapié en la necesidad de alinear la formación académica con experiencias empresariales reales para los aspirantes a empresarios.
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