Clases particulares y desigualdad económica en España
Juan Manuel Moreno, UNED; Ángel Martínez, EsadeEcPol
Investigación por encargo
El mercado de clases particulares en España satisface demandas muy diferentes que cambian entre etapas educativas y hogares según su capacidad económica. A medida que el alumnado avanza en las diferentes etapas del sistema educativo, es más probable que asista a más clases particulares y que, además, estas vayan cambiando en su composición. Concretamente, el peso de las clases particulares en materias curriculares centrales sobre el total se duplica entre Infantil (20%) y Bachillerato (44%), del mismo modo que el peso de las clases de idiomas aumenta con la mayor capacidad económica del hogar. A su vez, se encuentra que los alumnos de hogares con más recursos son los que reciben más de un tipo de clases particulares y en más volumen, lo que da cuenta de la mayor intensidad del gasto entre estos hogares.
Puntos clave
1
La Encuesta del Gasto de los Hogares en Educación (EGHE) ofrece la imagen más realista posible de las dimensiones del mercado de clases particulares en España. Un 47% del alumnado asiste a ellas y sus familias gastaron cerca de 1.700 millones en el curso 2019/2020.
2
La etapa educativa del alumno es determinante en su gasto en clases particulares. El gasto medio por alumno en segundo ciclo de Infantil asciende a 117 euros, frente a más de 400 euros en Bachillerato. Esto se explica tanto por un aumento del porcentaje de alumnos usuarios como por un aumento de la cantidad y volumen de clases recibidas por cada alumno.
3
La capacidad económica del hogar influye en la demanda de clases particulares. Tan solo el 22% del gasto de los hogares más pudientes se dedica a materias curriculares centrales frente al 56% entre los hogares más pobres. Los hogares más ricos dedican sus recursos a la enseñanza de idiomas y, en menor medida, a enseñanzas artísticas.
4
Un 33% del alumnado más vulnerable acude a clases particulares, en contraste con el 57% del alumnado con mayores ingresos.
5
Las diferencias de participación en clases particulares según la capacidad económica son mayores en la ESO que en las primeras etapas educativas (segundo ciclo de Infantil y Primaria).
¿Cómo podemos medir el mercado de clases particulares en España?
El estudio y la medición de las clases particulares o educación en la sombra es fundamental para ampliar el conocimiento sobre la educación en España y, especialmente, sobre las fuentes de inequidad educativa dentro de nuestro sistema escolar. La falta de datos adecuados ha hecho que el estudio de este mercado sea algo poco habitual en nuestro país. Son pocas las publicaciones académicas que tratan de estimar la magnitud del fenómeno, normalmente aprovechando ciertas preguntas de pruebas como PISA o TIMSS (Runte-Geidel, 2013 y 2014; Runte-Geidel y Femia, 2015; Vázquez-Reina, 2007); por su propio diseño, estas encuestas no están concebidas para recoger adecuadamente el tamaño del mercado de las clases particulares.
Sin embargo, España dispone en este momento de dos fuentes de información sobre el consumo de clases particulares por parte de las familias, la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF), que se realiza de forma anual, y la Encuesta del Gasto de los Hogares en Educación (EGHE), que, basándose en una submuestra de la EPF, ahonda en los diferentes tipos de gasto educativo con un mayor nivel de desagregación, si bien lo hace con una periodicidad no definida.
Ambas encuestas son, por separado, insuficientes para analizar de forma completa los patrones de consumo de clases particulares en España. Por un lado, la EPF tiene problemas metodológicos que la hacen subestimar la dimensión del consumo por parte de las familias, en parte por la exclusión de ciertas materias no curriculares, así como por el reducido período de colaboración del hogar en la encuesta, lo que genera este sesgo a la baja si el consumo está concentrado en el tiempo. En el caso de la EGHE, pese a que supera todas estas dificultades metodológicas por estar enfocada únicamente a recoger de forma completa el gasto educativo, proporciona muy poca información sobre el hogar en el que residen los estudiantes, lo que hace casi imposible estudiar cómo se reparte el gasto en función de la capacidad económica del hogar, la comunidad autónoma de residencia o la titularidad del centro al que acude el alumnado. Afortunadamente, gracias a que la muestra de la EGHE parte de una submuestra de los hogares que participaron en la EPF, y con la colaboración del Instituto Nacional de Estadística (INE), se han podido fusionar ambas encuestas y, de ese modo, obtener lo mejor de ambas.
1. El gasto en clases particulares aumenta y cambia su composición con la etapa educativa y la capacidad económica de las familias
En el gráfico 1 se observa el gasto medio por alumno en clases particulares (que incluyen clases de refuerzo de materias curriculares, clases de idiomas, enseñanzas artísticas y otros estudios) durante el curso 2019/2020 en las diferentes etapas educativas (desde los 3 a los 18 años), desagregando qué parte del gasto medio se corresponde con cada tipo de clases particulares. Lo primero que merece la pena destacar es la enorme cuantía que supone este gasto, incluso en etapas tan tempranas como el segundo ciclo de Infantil, cuando ya alcanza los 117 euros por alumno al año. En términos agregados, esto supone un gasto de 1.690 millones de euros, una cifra muy superior respecto a los 850 millones de euros que se estiman con la EPF, tal como se muestra en Moreno (2022). En segundo lugar, es igualmente relevante destacar el rápido crecimiento de las clases particulares a medida que se avanza en las etapas del sistema educativo, puesto que el gasto medio en Primaria casi multiplica por dos el registrado en el segundo ciclo de Infantil, mientras que el gasto medio por alumno en Bachillerato vuelve a duplicarse respecto al gasto medio de Primaria.
Por último, la composición del gasto también se transforma en las diferentes etapas educativas. Mientras que en las etapas tempranas el peso del gasto en clases particulares de enseñanzas artísticas es especialmente relevante, con un valor cercano al 33%, este porcentaje va disminuyendo a medida que se avanza en las diferentes etapas educativas. Este menor peso es compensado por el crecimiento constante que experimentan las clases particulares de materias curriculares centrales, que pasan de representar el 20% del gasto medio en el segundo ciclo de Infantil al 44% en Bachillerato.
Una de las principales preocupaciones que ha motivado buena parte de la investigación en varios países sobre el mercado de clases particulares es su potencial efecto negativo en la desigualdad de los resultados educativos. Si los estudiantes de hogares más pudientes reciben una cantidad desproporcionada de estas clases particulares respecto a sus compañeros con menos recursos, las desigualdades educativas podrían acrecentarse cada vez más a medida que crezca el tamaño de este mercado en España. Gracias al proceso de fusión entre las encuestas EPF y EGHE, se dispone del gasto total equivalente del hogar como variable asociada a su capacidad económica, a partir de la cual se generan cuartiles de capacidad económica.
En particular, el gasto medio por alumno cambia sustancialmente según la capacidad económica del hogar donde resida, como puede verse en el panel izquierdo del gráfico 2: los alumnos que forman parte del 25% de los hogares con menos recursos presentan un gasto medio de 140 euros, poco más que el gasto medio observado entre todo el alumnado de segundo ciclo de Infantil. Por el contrario, los hogares que se incluyen entre el 25% con mayor capacidad económica gastan de media por alumno 430 euros, una cantidad ligeramente superior al gasto medio que observamos en el conjunto del alumnado de Bachillerato. Esta comparativa pone de relevancia cómo las clases particulares sitúan en una mejor posición a los alumnos de familias acomodadas.
La composición de clases particulares que reciben los alumnos con mayor capacidad económica es muy diferente respecto a las que reciben los alumnos con menos recursos, tal y como puede apreciarse en el panel derecho del gráfico 2: mientras que para los primeros las clases particulares de idiomas representan el 55% de su gasto medio, para los segundos suponen un 36%. Del mismo modo, a medida que se incrementa la capacidad económica del hogar al que pertenece el alumno, también crece el peso de las clases particulares de actividades artísticas y, en menor medida, de otras clases particulares. La ganancia de peso de estas tres categorías a medida que se avanza en la distribución se ve compensada por la caída de la importancia relativa de las clases particulares de materias curriculares centrales, que pasan de representar el 53% del gasto medio entre los alumnos del primer cuartil al 22% para los alumnos de hogares en el último cuartil.
Aunque estudiar el gasto por alumno es relevante, puede llegar a ofrecer una imagen incompleta de la realidad en el caso de que unos pocos alumnos, independientemente de su posición en la distribución de la renta, concentren una buena parte del gasto en clases particulares. Por esa razón, complementar los datos de gasto medio por cuartiles con el porcentaje efectivo de alumnos que acuden a clases particulares puede ser especialmente conveniente.
2. Tanto el porcentaje de alumnado que acude a clases particulares como quienes reciben más de un tipo de clases aumentan con la capacidad económica del hogar
En el gráfico 3 se muestra el porcentaje de alumnado que acude a clases particulares, desagregando por tipo de clase particular y por cuartiles de gasto equivalente. En este caso, pese a que siguen existiendo diferencias importantes, estas son menores que las observadas en el gasto medio por alumno. Mientras que un tercio de los alumnos del cuartil bajo de capacidad económica acudieron a clases particulares, el porcentaje llega al 57% en el caso de los alumnos del cuartil más alto. Una parte de la diferencia entre los alumnos según la capacidad económica de sus hogares puede quedar escondida por dos razones: en primer lugar, que los alumnos de familias más pudientes consuman una mayor cantidad de clases particulares o, en segundo lugar, que el precio por hora de las clases particulares que reciben sea sustancialmente mayor.
Aunque se desconoce el número de meses en los que cada alumno cursó clases particulares, el porcentaje de alumnos que consumieron a lo largo del curso más de una categoría de clases particulares, lo que en el gráfico 3 aparece expresado como “combinaciones”, puede servir como un indicador del volumen de horas recibidas. Sin que sea descartable que unos mayores precios han podido jugar un papel relevante, el porcentaje de alumnos que reciben más de un tipo de clases particulares aumenta con la capacidad económica del hogar, si bien es cierto que este porcentaje apenas varía al pasar del tercer al cuarto cuartil. De nuevo, se mantienen los patrones que se advirtieron en el gráfico 2, con un mayor peso de los idiomas y las enseñanzas artísticas para los alumnos con más renta, lo que sugiere que estos emplean las clases particulares con una finalidad más asociada a la distinción, mientras que la composición de las clases particulares que eligen sus compañeros de hogares más empobrecidos sugiere que su finalidad última es más bien el refuerzo curricular.
Por último, se muestra el gráfico general para las cuatro diferentes etapas educativas. En las primeras etapas educativas (segundo ciclo de Infantil y Primaria), la relación entre participación y capacidad económica es menor, y el peso de las clases no oficiales de enseñanzas artísticas es especialmente elevado. Sin embargo, en la transición entre Primaria y ESO, las diferencias de participación en clases particulares entre cuartiles crecen considerablemente, llegando a más de un 75% del alumnado del cuartil económico alto recibiendo clases particulares.
3. Conclusión
A la luz de estos datos, y en comparación con el estudio de Moreno (2022), es evidente que se ha subestimado tanto el tamaño como el impacto que tienen las clases particulares en España. Estas se han transformado en los últimos lustros desde algo residual hasta convertirse en una parte sustancial del gasto educativo, alcanzando el 15% del gasto total de las familias en educación (Moreno y Martínez, 2023). La aparición de estos datos del INE a través de la EGHE abre, sin embargo, más preguntas que respuestas sobre el impacto que estas clases tienen en el desempeño académico y sobre cómo interactúan con variables tan relevantes como la repetición de curso o las clases de refuerzo dentro del centro. Para responder a estas y otras preguntas, es necesario incorporar en futuras investigaciones datos de desempeño académico del alumnado con información adicional y detallada sobre su consumo de clases particulares fuera del centro, que idealmente, y tal y como ocurre con el INE, incluya información económica fiable provista por el hogar.
4. Referencias
Moreno, J.M. (2022): «Educación en la sombra en España: cómo las clases particulares se están convirtiendo en un bien de primera necesidad», EsadeEcPol.
Moreno, J.M., y A. Martínez (2023): «Educación en la sombra en España: una radiografía del mercado de clases particulares por etapa escolar, capacidad económica de los hogares, titularidad de centro y comunidad autónoma», EsadeEcPol.
Runte-Geidel, A. (2013): «La incidencia de las clases particulares en España a través de los datos de PISA», Revista Española de Educación Comparada, 21.
Runte-Geidel, A. (2015): «La educación a la sombra en países del sur de Europa y sus implicaciones sobre la equidad», Revista Española de Educación Comparada, 25.
Runte-Geidel, A., y P. Femia (2015): «Shadow education in Spain: Examining social inequalities through the analysis of PISA results», European Education, 47.
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